sábado, 3 de septiembre de 2011

¡BIENVENIDA!

Ya he llegado a las Islas Salomón. Al aterrizar unas vistas espectaculares que el Capitán nos dio la bienvenida a Salomón y nos dijo que hacia 35 grados…yeee calorcito otra vez. En el avión no hable con nadie ya que estaba sentada sola en toda la fila.
Cuando baje llegue a frontera que es un poco como el aeropuerto de Agadir sin mucho control y me hicieron rellenar un formulario de porque venía al país y no tuve que pagan ningún tipo de visado, así de fácil. El policía me dio una sonrisa de oreja a oreja y me dijo: ¡Bienvenida a Salomón!
Luego me pararon otra vez como en Australia preguntando si tenía comida, semilla o algo de madera y desde allí ya vea a Stephen, haaa!! Me emocione pero lo echaron de donde estaba ya que estaba muy cerca de llegadas, cogí mi maleta y me fui corriendo a sus brazos. ¿Llore? ¡Si! De alegría de volverlo a ver, me abrace a él y le di besos que me dijo de ante mano que no podíamos hacer eso en público, pero no me pude resistir, así que nos fuimos al taxi para casa.
Pues en Salomón no puedes ir cogido de la mano en público, ni tampoco bésate en público y si eres gay lo tienes duro ya que es ilegal.
De camino a casa… ¡Búa! Súper chulo, las casas, los puestos donde vendían comida, el rio con la gente se bañaba, las furgonetas y la gente subida atrás, las calles, las plantas, los colegios…. Fue un trayecto de media hora a casa pero muy interesante. Stephen me preguntaba cosas y antes de contestarle, yo le preguntaba más y miraba cosas y le decía: ¡OOoohh! Mira eso, mira aquello, ¿Qué es eso? Y el taxista se reía y Stephen entonces le dijo que era mi primera vez en el país y el taxista se reía y me decía pues espero que te guste mi país. Otra cosa increíble que cuando el taxista hablaba con Stephen los dos hablaban Pijon, uno de los idiomas que tiene en Salomón, ¡increíble!
Lleguemos a casa, ¡qué pena! Ya que lo pase muy bien en el trayecto. La casa donde esta Stephen, Puah!! Enorme y un lujazo que tiene tres pisos y el barrio es súper chulo. El taxista también me dio la bienvenida y me dijo que lo pasara bien, le dio el número de teléfono a Stephen para que lo llamara por si necesitaba moverse otra vez en taxi, pero dice Stephen que todos lo hacen.
Bueno, pues la casa es de tres pisos, nosotros vivimos en la parte de arriba del todo, que tiene tres habitaciones, cocina, salón súper grande, dos lavabos, que nuestra habitación tiene su propio lavabo y una terraza que tiene una vistas muy bonitas. La casa es de gente de Salomón y en ella vive una australiana que conocí a su hermano en el restaurante español donde trabajaba en Australia, yo le di mi correo y empecemos a escribirnos y así Stephen acabo viviendo aquí. Ella esta como de voluntaria en recursos humanos de la salud. Que me ha recomendado que no me ponga mala aquí, ni loca. La conocí el mismo día que llegue, una mujer muy simpática, energética que está en los 50.  Se alegro en verme ya que solo nos conocíamos de emails o de Stephen que había hablado de mí.
Más tarde ese día Stephen me llevaba a cenar al centro, a un hotel. Era por la noche así que no iba a ver mucho. Pero antes de bajar fuimos a ver a los vecinos que conoce Stephen, me presento a un hombre que es de Susuka donde vamos a vivir. Yo la verdad que me desconecte de la conversación porque empezaron hablar en Pijon así que empecé a mirar alrededor y se ve que donde viven es un hotel pero nada de lujo y había unas niñas jugando con la pelota que habían hecho de papel de periódico y papel de plástico tranparente para aguantar el periódico, que chute porque se le escapo. Habían unas mujeres que una de ellas estaba tejiendo un bolso de cuerda de plástico.
Fuimos a la parada del bus, que por la calle sin al faltar nos saludaban la gente y se nos quedaban mirando aunque dice Stephen que me miraban mas a mí y pude ser, porque aquí por lo que he ido viendo, las chicas están rechonchonas y yo me veo delgaducha. Pues el bus llego, nos subimos y nadie nos dice nada de donde vais o lo que cuesta, así que le digo a Stephen: ¿Que no se pagas? Stephen me dije: tu mira. Al rato de estar en el bus al final el chico se gira sin decir nada y mira a Stephen, Stephen le da dinero y le digo pero: ¿Cuanto es? Stephen: $3 por persona. ¿Como lo sabía? Pues, porque todos los buses cuestan lo mismo y como él  lleva unas semanas aquí y pregunto cuanto llego. Luego el mismo chico que coge el dinero te abre la puerta para que subas o bajes, va diciendo el nombre de las paradas como cuando coges el tren para Barcelona. Pero la verdad que yo no entendía los nombres de las paradas. Luego cuando nos queremos bajar claro no hay timbre porque es un mini furgón .Pues Stephen hace con la boca: ¡¡piiisssshhh!! Y me lo quedo mirando, como que haces. Eso se hacía antiguamente en España y hoy en día es de muy mala educación. Después de hacer eso el chico que coge el dinero hace un silbido como una canción. El conductor se para en la parada que hay en el centro. En algunos sitios hay en símbolo de la parada de bus y otros sitios no, así que si eres de aquí  lo sabes y si no lo tienes que adivinar. Otras veces cuando el bus está lleno pues, tú te subes pero tal vez el que está detrás de ti se tiene que bajar antes que tu, pero tú no lo sabes que ha hecho: ppiiissshh porque tampoco lo hacen muy fuerte así que ligeramente te toca con el dedo en tu piel o en la espalda y tú te tienes que salir esperar que salga y luego entras otra vez. Que yo me acuerdo, cuando me hacían eso del dedo en el avión y me giraba como la exorcista y los miraba como que los iba a matar y les decía: ¡¡Que!! Pero aquí es súper suave que casi no te tocan. Pero no se habla nada y encima te ponen música que ten entran unas ganas de bailar que nade hace ningún gesto de movimiento a veces los conductores si se ponen a bailar.

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